A muchas mujeres se nos ha enseñado a pensar (no a sentir) que podemos con todo, que siempre hay que estar animadas, cuidar de todos, ser buena madre, ser buena hija, ser exitosa y además estar siempre animada y feliz todo el tiempo.
Y a los hombres se les ha negado sentir, expresar, sentirse vulnerables, no mostrarse, sostener una familia y además ser buen padre, aparentar siempre masculino y no derrumbarse nunca porque ellos pueden con todo.
Pero nos olvidamos de que la tristeza, el dolor, la rabia, la ira, los celos, son partes naturales de la vida.  Son unos grandes maestros.
Nadie puede pasar por la vida sin experimentar las emociones más difíciles, sin embargo nuestra cultura nos enseña que está mal conectar con ellas, que no hay que sentir el dolor, que hay que negarlo, evitarlo y drogarlo a toda costa.
A la vista está que cuando alguien tiene ansiedad, se le receta inmediatamente ansiolíticos, si tienen migrañas una pastilla, etc.

Pero si realmente queremos SANAR, hay que atreverse a SENTIR.

Tapar, ignorar y sobretodo bloquear todo lo que sentimos nos llevará cada vez a un dolor más insostenible.  Aprendamos a escuchar el cuerpo, a sentir todo lo que experimentamos en la vida.  Ninguna emoción es tan fuerte que pueda matarnos, pero el miedo a no querer sentirlas si que puede llevarnos a destruir cada vez más nuestra vida.
Te ofrecemos acompañamiento para que experimentes la vida plenamente y SANES. La vida está para vivirla, no para pasar por encima de ella…

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